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Redactado por: Marco Vizarreta

Editado por: Nicole Ramos More

Una de las pocas cosas de la política latinoamericana que parece ser constante en el tiempo es el incesante deseo de cambios. Las medidas sociales y económicas tomadas por los distintos gobiernos de turno latinoamericanos no parecen perdurar en el tiempo. En dicho contexto, recientemente en Chile, Colombia, Ecuador y Perú se espera cambios en políticas de Estado debido —en mayor o menor medida— a la disconformidad de la población con sus respectivos sistemas de gobierno, los cuales no pudieron brindar el bienestar esperado. El siguiente artículo aborda la situación de cada uno de estos países y trata de explicar que si no se construye una adecuada relación entre el Estado y el ciudadano —a través de la solución de problemas económicos y representatividad política—, no podrá haber políticas de Estado estables en el largo plazo.

Durante las últimas décadas, los países de la franja costera del Pacífico sudamericano —Chile, Colombia, Ecuador y Perú— mantuvieron políticas de Estado relativamente estables. El cambio de constitución aparece como el punto de inflexión en el que los países basan su sistema jurídico, social y económico. En Chile el cambio de sistema se llevó a cabo en 1980, en Colombia fue en 1991 y en Perú en 1993; mientras que en Ecuador el correísmo se estableció a través de este mecanismo desde el 2007. Sin embargo, durante un tiempo considerable las políticas de Estado parecieron no resolver los problemas de fondo que cada país tenía a pesar de la relativa estabilidad política y los resultados económicos.

El llamado ciclo “boom de los commodities” permitió que la actividad económica de los países productores de materias primas se incrementara de forma significativa. Luego del auge, los precios internacionales comenzaron a decaer tras la progresiva reducción de la demanda de China durante la década del 2010. Durante este periodo, el ritmo de crecimiento de las economías de Chile, Colombia y el Perú se desaceleró y, de forma simultánea, la reducción de la pobreza también lo hizo. Durante los últimos cinco años, la situación económica ecuatoriana se ha tornado más que desalentadora ya que involucró una crisis económica con la que el gobierno de aquel entonces no supo lidiar.

Ante la desaceleración económica y la falta de medidas institucionales y de gestión pública de las economías del Pacífico sudamericano, el descontento estaba servido. Los pueblos buscaban cambios. En efecto, esta búsqueda de cambios se intensificó desde el año 2019 y no se ha detenido desde entonces. En el mencionado año, oleadas de protestas azotaron a Colombia, Chile y al Ecuador por diferentes motivos; sin embargo, ya se veía emerger un sentimiento de cambio abrupto en las políticas de estos países.

Las protestas en Ecuador, que fueron producto de reformas fiscales percibidas como desfavorables, la desatención de demandas sociales y otros factores intensificaron la división entre el electorado y el correísmo, lo que, en conjunto con el apoyo de otros sectores, finalmente favoreció la victoria del candidato de la derecha conservadora Guillermo Lasso sobre el candidato correísta Andrés Arauz en las elecciones del 2021. Así pues, Lasso hereda  del correísmo un país con una gran presencia del Estado financiada con deuda, una economía en recesión relativamente cerrada al comercio y el tercer riesgo país más grande de la región luego de Venezuela y Argentina. Todo esto aunado a un choque externo como la pandemia y la incapacidad del Estado de resolver problemas y conectar con la ciudadanía ha generado que la población haya rechazado la continuidad del sistema económico presente en Ecuador.

Los casos de Chile, Colombia y el Perú son similares entre sí, aunque con matices. En este sentido, el sistema económico empleado estos países se basa en mantener una economía de libre mercado, la estabilidad de sus monedas, la responsabilidad fiscal, la apertura al comercio y el respeto a la propiedad privada. Sus economías han crecido a un ritmo significativamente mayor que el resto de países latinoamericanos y la pobreza se ha reducido. No obstante, la percepción general indica que este sistema económico no ha funcionado lo suficientemente bien como para resolver los desafíos a los que están expuestos estas naciones. La percepción del incremento de la desigualdad por un ascensor social fracturado, la falta de cobertura y de provisión de calidad de servicios básicos como educación, salud y seguridad, la falta de comunicación con la ciudadanía y demás han hecho que estos países comiencen a mirar hacia políticas contrarias como el proteccionismo, el control de sectores estratégicos por parte del Estado, entre otros (Millán, 2021). En este sentido, podría parecer que la pandemia exacerbó este sentimiento; sin  embargo, las protestas de Chile y en Colombia del 2019 indicarían que la tendencia hacia la búsqueda de cambios ya era irreversible.

Durante el 2021, se reanudó la ola de protestas en Colombia a raíz de las propuestas del gobierno sobre una reforma fiscal, la cual consistía en aumentar los impuestos sobre muchos bienes y servicios de la canasta básica. A pesar de que la propuesta de reforma fue retirada, la acción fue vista como un ataque a una sociedad que ya se encontraba sufriendo las consecuencias socioeconómicas y sanitarias de la pandemia. Por otro lado, Colombia es uno de los países más desiguales del mundo. En 2018, por ejemplo, se afirmó que se necesitaría 11 generaciones para que un colombiano pobre se acerque al ingreso medio del país (Turkewitz, 2021). Los reclamos para que el Estado garantice un salario mínimo como renta básica, proteja la producción nacional, aumente la presión tributaria a las grandes empresas, promueva la presencia sindical, entre otros, hacen que se vea una tendencia de cambio en la economía colombiana, lo cual se pudo ver reflejado en el despunte del candidato izquierdista Gustavo Petro en el proceso electoral (Macera, 2021).

Las protestas del 2019 ocasionadas por la subida del precio del pasaje del metro en Santiago de Chile buscaron que el Estado cumpla con las demandas sociales de forma más activa. En este sentido, las protestas masivas desencadenaron en la realización de un referéndum constituyente en 2020, en el cual se votó por realizar una nueva constitución. Luego, en 2021 se llevó a cabo la elección de integrantes de la Convención Constituyente que se encargarían de redactar dicho documento. En esta contienda, la coalición de derecha no alcanzó el tercio de los votos necesarios, por lo que el contenido de la constitución está en manos de los independientes y de la izquierda política (Rodriguez, 2021). De cara a las elecciones de noviembre del 2021, el candidato del Partido Comunista, Daniel Jadue, aparece bien posicionado por las recientes encuestas, por tanto, no se descarta que el camino de nuestro país vecino sea el de adoptar políticas que involucren a un Estado más presente en la economía nacional. Lo que podría significar mayores oportunidades de desarrollo para los más desaventajados o un país sumido en el estancamiento económico —como en el caso argentino—.

En el caso peruano, a la fecha de redacción de este artículo, las encuestas revelan que el candidato favorito a ganar las elecciones es el izquierdista radical Pedro Castillo (Castro, 2021). Castillo promueve un discurso de reivindicar a los sectores más pobres, proteger la industria nacional, hacer que el Estado ejerza el rol de empresario, entre otras propuestas. Cabe resaltar que el apoyo en primera vuelta no fue muy alto y que el porcentaje de antivoto que enfrenta Fujimori es significativamente más alto que el de Castillo (Castro, 2021). De esta forma, no se puede afirmar que el apoyo al candidato Pedro Castillo se debe completamente al rechazo de nuestro sistema económico. No obstante, el Perú tiene una crisis severa de representación política y un problema endémico de corrupción dentro y fuera de las instituciones, lo cual abona el terreno para experimentos y prácticas políticas no vistas en nuestra historia democrática reciente  (Hurtado, 2006).

La lección que nos deja la realidad social, económica y política de estos cuatro países es que, independientemente del sistema económico y de las políticas públicas utilizadas, si estas no se traducen en una mejora sustancial de la relación entre el ciudadano y el Estado a través de la provisión de servicios públicos básicos de calidad y una capacidad de respuesta eficiente a algún choque interno o externo que afecte al país, la demanda de cambios prevalecerá. Cambios que no discriminan entre populismo o eficacia y se corre el riesgo de retroceder en lo avanzado. Así pues, mientras no se corrija esta relación entre ciudadanos, Estado y partidos políticos, la importancia de mantener un sistema que funcione no se compara a la importancia de demandar una mayor atención del Estado y el compromiso político para solucionar los problemas de la población. Finalmente, el sistema económico debe complementarse con una adecuada relación entre agentes para poder lograr que el proceso de reforma de aquello que no funciona sea realizado de forma responsable y no patear el tablero  cada vez que la situación se complica.

Bibliografía

Castro, J. (2021). Encuesta Ipsos: Antivoto de Keiko Fujimori y de Pedro Castillo se mantiene igual. El Comercio. Obtenido de https://elcomercio.pe/elecciones-2021/encuesta-ipsos-antivoto-de-keiko-fujimori-y-de-pedro-castillo-se-mantiene-igual-elecciones-2021-noticia/

Hurtado, O. (2006). Problemas de gobernabilidad de la democracia ecuatoriana. La Ilustración Liberal.

Macera, D. (20 de Mayo de 2021). Los secretos de la Alianza. El Comercio. Obtenido de https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/los-secretos-de-la-alianza-por-diego-macera-alianza-del-pacifico-chile-colombia-noticia/?ref=ecr

Millán, A. (10 de Mayo de 2021). ¿En qué se parecen (y en qué no) las protestas de Colombia a las que ocurrieron en Chile? BBC Mundo. Obtenido de https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-57024834

Rodriguez, J. D. (19 de Mayo de 2021). Embajador de Chile en el Perú: «El modelo económico de Chile ha cambiado innumerables veces, pero siempre es insuficiente». El Comercio. Obtenido de https://elcomercio.pe/mundo/latinoamerica/chile-todos-hablan-del-modelo-economico-pero-el-modelo-economico-de-chile-ha-cambiado-innumerables-veces-dice-andres-barbe-gonzalez-embajador-de-chile-en-el-peru-elecciones-chile-2021-asamblea-constituyente-nueva-

Turkewitz, J. (27 de Mayo de 2021). ¿Por qué hay protestas en Colombia? The New York Times. Obtenido de https://www.nytimes.com/es/2021/05/27/espanol/protestas-colombia.html

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