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Redactado por Fabrizio Solf Rivas

Editado por Nicole Ramos More

No cabe duda de que el Perú ha progresado con el tiempo; sin embargo, todavía se evidencia grandes deficiencias en la gestión del Estado Peruano. Así pues, aún rememora en gran parte de la población aquella frase asociada al presidente Manuel Prado: “En el Perú hay dos tipos de problemas: los que se resuelven solos y los que no se resuelven”. Entre las principales explicaciones sobre la ya mencionada deficiencia estatal hallamos la ausencia de un plan de largo plazo lo cual, a estas alturas de la campaña presidencial, es preocupante independientemente de la posición política de cada uno. A su vez, una de las causas principales que explica la ausencia de manejo de largo plazo es la falta de partidos políticos fuertes. En su ausencia, tenemos partidos débiles sin incentivos para realizar planes más allá de las elecciones en que participan (Levitsky & Cameron, 2003).

En este escenario, no es extraño que la mayoría de los candidatos, en su afán de convencer a más votantes, presenten propuestas sumamente prometedoras; sin embargo, pocos explican cómo planean ejecutarlo. Y, pese que muchas de las propuestas tienden a ser promesas vacías, aún existe un porcentaje de la población que decide creerles. ¿Qué es lo que caracteriza a nuestras malas políticas de gestión? En el presente artículo, se explicará a través de casos cómo es que se presentan este tipo de planes y sus fallas respectivas. Asimismo, se presentará la limitación de estas propuestas para solucionar problemas tan complejos como la informalidad, la pobreza, la desigualdad, entre otros.

El primer caso se basa en otorgar derechos de propiedad como solución a la informalidad y reducir desigualdad en el país. Esta fue una de las proposiciones centrales del candidato Hernando de Soto, quien la desarrolló desde la década de los 80. Asimismo, esta idea fue plasmada en libros como “El Misterio del Capital” y “El Otro Sendero”. Sucintamente, su propuesta consiste en fomentar y fortalecer mecanismos a fin de otorgar derechos de propiedad en zonas urbanas, rurales, de comunidades campesinas y nativas. Esto con la idea de que no solo la medida reducirá la informalidad en el Perú, sino que también permitirá el acceso al crédito, formar capital y permitir el acceso a herramientas empresariales (Avanza País, 2020). En otras palabras, esta idea propone corregir varios de los principales problemas del Perú.

No obstante, la propuesta de De Soto presenta varias limitaciones. En general, se critica que: (1) existe solo una escasa evidencia que vincula el acceso al crédito con un título formal, (2) se ignora la posibilidad de que exista una concurrencia de reclamos por los terrenos (invasiones), (3) resulta más perjudicial para las comunidades nativas debido al riesgo de perder sus tierras, (4) omite las diferentes costumbres y sistemas legales, y  (5) ignora las limitaciones físicas existentes a cada caso (Wieland & Thornton, 2013).  Así pues, estas problemáticas surgen debido a que sus planes, al considerar solo un mecanismo de solución, omiten las políticas necesarias (reformas o apoyo del estado) para poder adecuar este mecanismo a las distintas realidades existentes. Sin esto, los empresarios informales que trabajan en condiciones adversas (ausencia de conocimientos empresariales, tecnología, infraestructura, carreteras, seguridad, o un ente regulador) mantendrán prácticas ilegales a pesar del título otorgado. En este sentido, la “solución” no habrá resuelto la raíz de los problemas.

En segundo lugar, el caso de las propuestas basadas en la nacionalización de la industria minera y de gas como solución a la pobreza, mejor redistribución y mayor soberanía del país, las cuales son defendidas por la izquierda en la actual segunda vuelta. Este tipo de planteamientos tienen el atractivo populista de que promete una mayor recaudación para el estado en lugar de dejarlo a la empresa extranjera y mayor igualdad. Asimismo, cabe resaltar que este tipo de propuesta se justifica con el argumento de que en Bolivia y Ecuador se aplicó y esto generó crecimiento económico (Perú Libre, 2020).

Sin embargo, lo que este tipo de propuestas omite es el “trade-off” entre la distribución y la eficiencia. La experiencia pasada y de otros países nos enseña que las empresas nacionales son poco productivas, y que el éxito se atribuye más al boom en el precio de las materias primas. Por otro lado, los mismos ejemplos que proponen como casos de éxito (Bolivia y Ecuador) evidencias las consecuencias negativas de una dependencia de los precios de las materias primas (Robinson, 2019). De esta manera, esta iniciativa propone replicar medidas que pueden ser contraproducentes a largo plazo.

Por último, el otro caso de gestión cortoplacista es la que sugiere no realizar ningún cambio o reforma profunda. Es decir, rechaza un cambio de constitución, como algunos partidos proponen. Es innegable que desde las últimas 2 décadas el Perú ha tenido un crecimiento económico continuo alcanzando una estabilidad macroeconómica envidiable. A su vez, este crecimiento permitió reducir la pobreza en el Perú y mejorar el estándar de calidad de vida de la mayor parte de los ciudadanos. No obstante, es irresponsable ignorar todas las limitaciones que ha tenido este piloto automático en el sistema peruano.

Entre las causas que explican la situación actual figura la mencionada por Alberto Vergara (2018), en esta se critica la posición que afirma que el crecimiento económico conduce automáticamente al desarrollo y a la consolidación de las instituciones. Así pues, si bien la estabilidad macroeconómica no es sinónimo de desarrollo o prosperidad, sí influye en gran porcentaje. En este sentido, no podemos esperar una asignación eficiente de recursos y la realización de proyectos públicos eficientes cuando no tenemos los mecanismos adecuados para manejar la materia prima presente en nuestro territorio. Por ejemplo, cuando un departamento o región se ve beneficiada por la minería, pero esta no es aprovechada adecuadamente, en muchos casos nuestro análisis solo se queda al nivel de culpar a la corrupción. Pero en estos casos, igual de importante que la corrupción es la ausencia de instituciones que otorguen garantías para una buena ejecución del gasto público. Instituciones y mecanismos que no se alcanzarán sólo con la explotación de los recursos sino con reformas  que promuevan el desarrollo organizacional, institucional y financiamiento.

En conclusión, los tres casos mencionados anteriormente acerca de las distintas medidas tomadas para la gestión pública  acabaría con la desigualdad , la falta de desarrollo sostenible o la pobreza. En este sentido, no existe una medida o política única que permita solucionar los principales problemas del Perú sino que es necesario reconocer la vitalidad de la institucionalidad, de reformas fiscales y monetarias responsables,y desechar  las ideas populistas sin fundamentos —lo más complicado en mi opinión pues implica un cambio de consciencia—. Tenemos que reconocer que no hay fórmulas mágicas para los problemas más importantes y que una política pública responsable implica un trabajo continuo con objetivos de largo plazo que respondan a las necesidades de los distintos escenarios del país. Pero, para llegar a esto se requiere de nosotros como electorado. Es necesario que premiemos a aquellos que buscan promover la institucionalidad y tengan objetivos prudentes de largo plazo, y castiguemos aquellas promesas electorales vacías. Es nuestro derecho y deber como ciudadanos exigir un debate alturado donde precisamente podamos juzgar sensatamente las propuestas de los candidatos y premiarlos o castigarlos con nuestro voto.

Referencias

Avanza País. (2020). Plan de gobierno 2021-2026. https://declara.jne.gob.pe/ASSETS/PLANGOBIERNO/FILEPLANGOBIERNO/16535.pdf

Levitsky, S., & Cameron, M. A. (2003). Democracy without Parties? Political Parties and Regime Change in Fujimori’s Peru. Latin American Politics and Society, 45(3), 1–33. http://www.jstor.org/stable/3177157

Perú Libre. (2020). Perú Libre: Ideario y Programa. https://apisije-e.jne.gob.pe/TRAMITE/ESCRITO/2108/ARCHIVO/FIRMADO/9716.PDF

Robinson, A. (2019, October 29). La ‘maldición’ de las materias primas que condena a América Latina. La Vanguardia. https://www.lavanguardia.com/economia/20191029/471249814785/america-latina-chila-ecuador-bolivia-protestas.html

Vergara, A. (2018). Prólogo a la segunda edición: ¿Hortelanos o republicanos?  (2da edición). Ciudadanos sin República. De la precariedad Institucional al Descalabro Político, pp. 13–27. Planeta. https://www.planetadelibros.com.pe/pdf/Ciudadanos_sin_republica.pdf

Wieland, P., & Thornton, T. (2013). Escuchando ladrar a los perros: Hernando de Soto y su receta para la Amazonía. Derecho PUCP, 70, 325–344. https://doi.org/10.18800/derechopucp.201301.015

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