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Escrito por Camila Maguiña

Editado por María Pía Noblecilla

3568 Mujeres desaparecidas solo hasta Agosto (Defensoría del pueblo, 2020), 5502 denuncias por violación sexual, 11 923 denuncias por violación de libertad sexual (Instituto de Defensa Legal, 2020) y, más de 100 feminicidios registrados (Europapress,2020). La situación de violencia sexual se ha visto mucho más expuesta en este contexto de pandemia, los agresores han aprovechado las disposiciones de aislamiento para continuar denigrando la vida de sus víctimas ¿Qué más nos dicen las cifras? Al día, más de 1000 mujeres abortan en centros “médicos” clandestinos (Ferrando, 2006).  Entonces, al disponerse la cuarentena y, luego, limitarse al cese de algunas actividades, la dificultad para abortar se fue incrementando. Muchas mujeres tuvieron que recurrir a ciertas organizaciones autónomas o colectivos feministas que se dedican a acompañarlas durante el proceso de aborto, como también brindan información provista por la Organización Mundial de la Salud para que el aborto sea lo más seguro posible dadas las circunstancias (La República, 2020a).

La legalidad del aborto terapéutico en el Perú no es más que un saludo a la bandera. Según el artículo 199 de nuestro Código Penal, este procedimiento se puede realizar cuando la vida y la salud de la gestante está en riesgo. Se entiende por salud como el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente como la ausencia de afecciones o enfermedades, según aclara la Organización Mundial de la Salud. Por ejemplo, cuando el embarazo se desarrolla fuera del útero o impide el tratamiento médico para alguna condición que padezca la gestante. A petición de la gestante, el médico puede solicitar a la Jefatura del Departamento de Gíneco-Obstetricia para que se convoque a una Junta Médica, la cual evaluará tal solicitud en no más de seis días calendario.

Parece un procedimiento administrativo, por parte de los doctores, que se puede gestionar efectivamente dadas las circunstancias de la gestante; sin embargo no es así. Basta con ser testigos de las maternidades forzadas en jóvenes adolescentes y niñas debido a la cultura machista predominante en parte del sistema de salud peruano. Por ejemplo, hace 17 años a Noelia Llantoy impidieron abortar un feto anencefálico y, luego de que el recién nacido falleciera cuatro días después, recibió las disculpas del Estado. Estas “disculpas” también ocurrieron en el 2018, después de que no se pudiera operar de emergencia de la columna a una adolescente de 13 años por estar embarazada, ella  quedara tetrapléjica (BBC, 2019).

Pese a que la ONU considera que el aborto es un derecho fundamental de la mujer a la igualdad, privacidad y salud física y mental, muy pocas mujeres pueden acceder a este derecho, lo cual se ve reflejado simplemente en las maternidades forzadas de menores de edad.  Debido a esto, muchas mujeres ponen en riesgo su vida al tener que acudir a tales “centros” médicos.

“El lucro de quienes negocian con la angustia y necesidad de las mujeres se potenció y se vio protegida por el mismo Estado porque, al no despenalizar el aborto y no tener un comportamiento acorde a las urgencias de las mujeres y personas con capacidad de abortar, facilita este tipo de emprendimientos salvajes, ilegales, que son finalmente carnicerías”, señala la activista de Serena Morena, Milagros Olivera (La República, 2020a).

Como lo expresa Olivera, estos establecimientos clandestinos conducidos por ciertos “pseudodoctores” aprovechan la ventaja obtenida sobre un ser humano en una situación vulnerable producida por el miedo y desesperación por enfrentar el procedimiento. Esta situación es solo una parte de la larga fila de efectos que existen debido a que el Estado peruano sigue criminalizando tal práctica.

Esta inseguridad es mayor en mujeres de bajos recursos, puesto que aquellas que cuentan con un acceso a información y pueden solventar un procedimiento “seguro” no se exponen “tanto”: intervención quirúrgica oculta en una clínica con estándares sanitarios o adquisición de pastillas como Misoprostol. De acuerdo al Observatorio de Productos Farmacéuticos del Ministerio de Salud (Minsa), el precio promedio de esta píldora es de 20,26 soles. De acuerdo con la OMS, se necesitan 12 de estas para abortar. Por lo tanto, se requieren alrededor de 243 soles aproximadamente para llevar a cabo un procedimiento “seguro”.

Asimismo, la problemática no solo esconde una falta de acceso de recursos económicos, sino también el castigo social o estigma que puede implicar que esta vivencia se considere traumática. En ese sentido, el grupo de apoyo de la persona es muy relevante en el desarrollo de las circunstancias. Por ejemplo, si la mujer cuenta con una familia y círculo de amigos que condene tal acto, afrontará sola la situación, comprometiendo más su salud mental y física. Por ejemplo, la investigación de Rodríguez y Sánchez (2015) concluye que mujeres con buen soporte social presentaron menor incidencia de aborto inducido comparado con las mujeres con bajo soporte social, esto va en el mismo sentido de investigaciones, como la de Campbell y colegas (2011), que señalan que el apoyo social puede influir en el desarrollo de comportamientos positivos para la salud y la autoestima.

Por otro lado, el Estado no tiene ningún grado de protección sobre las niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual. Como se mencionó anteriormente, el aborto terapéutico tiene un alcance muy limitado en la realidad, aun más si las víctimas son menores de edad. Esto genera que se desarrollen maternidades forzadas en nuestro día a día. En agosto de este año, una niña de 12 años fue víctima de violación en Ayacucho ¿Qué hicieron las autoridades? Nada relevante. La niña no recibió el kit de emergencia, por lo que quedó embarazada, pero se le negó el aborto terapéutico. Y, como cereza del pastel, sus agresores fueron liberados (Wayka, 2020).

“Precisamente porque no existe un marco o un procedimiento con parámetros específicos para atender a las niñas o adolescentes es que en muchos establecimientos de salud no se les considera como parte de o como posibles candidatas para la interrupción legal del embarazo”, expresa la abogada Brenda Álvarez (La República, 2020b).

Perú cuenta con infinidades de problemas sociales como consecuencia de la sociedad machista en la que vivimos. El aborto no es una cuestión de “lo que es correcto” o no, es un derecho de salud pública, que se encuentra tan limitado porque aún es condenado. En otras palabras, se valora más el embarazo, incluso si el origen es producto de crímenes sexuales que no solo compromete la vida futura de la afectada debido a la responsabilidad que implica tener un hijo o hija , sino también su salud mental y física en el momento. El panorama peruano político, social y económico es realmente oscuro en estos momentos y lo seguirá siendo por un buen tiempo; sin embargo, no podemos dejar de lado esta problemática, el ruido por el derecho no solo de decidir, sino también de la salud, no debe cesar.

Referencias:

BBC (6 de Marzo, 2019). Noelia Llantoy, la peruana a la que impidieron abortar un feto anencefálico hace 17 años y que recibió las disculpas del Estado. Extraído de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-47462304

Campbell C, Skovdal M, Gibbs A. Creating social spaces to tackle AIDS-related stigma: reviewing the role of church groups in Sub-Saharan Africa. AIDS Behav 2011;15(6):1204-19.

Europa Press (6 de Octubre, 2020). Perú registra un centenar de feminicidios en lo que va de 2020. Extraído de: https://www.europapress.es/internacional/noticia-peru-registra-centenar-feminicidios-va-2020-20201006205246.html

Instituto de Defensa Legal (28 de Octubre, 2020). Violaciones sexuales en las diferentes regiones del Perú: ¿País de qué? Extraído de: https://www.idl.org.pe/violaciones-sexuales-en-las-diferentes-regiones-del-peru-pais-de-que/

La República (28 de Setiembre, 2020a). Aborto Legal en Perú: una deuda aún más urgente durante la pandemia. Extraído de: https://larepublica.pe/genero/2020/09/28/aborto-legal-en-peru-una-deuda-aun-mas-urgente-durante-la-pandemia-video-atmp/

La República (28 de Setiembre, 2020b). Aborto en Perú: ¿quién protege a las niñas y adolescentes embarazadas víctimas de violencia sexual?. Extraído de: https://larepublica.pe/genero/2020/08/19/aborto-en-peru-quien-protege-a-las-ninas-y-adolescentes-embarazadas-victimas-de-violencia-sexual-atmp/

Rodríguez Medina AD, Sánchez Siancas LE. Asociación entre apoyo social percibido y aborto inducido: estudio en centros maternos infantiles de Lima, Perú. Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC); 2015 Feb 4 [cited 2017 Jun 15]. Extraído de: http://repositorioacademico.upc.edu.pe/upc/handle/10757/621615 Wayka (17 de Agosto, 2020). Violan a una niña, le niegan el aborto terapéutico y sus agresores están libres. Extraído de: https://wayka.pe/violan-a-una-nina-le-niegan-el-aborto-terapeutico-y-sus-agresores-estan-libres/

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