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Editado por Martín Castro

A mi parecer, la respuesta es simple, informarse. No obstante, he escuchado todo tipo de críticas ante esto: “¿Para qué? Siempre es lo mismo”, “Nada va a cambiar”, “Nunca cumplen”, y más. Por ello, sé que el desinterés y, sobre todo, la decepción, son los más grandes enemigos a vencer en estas elecciones. Me atrevo a decir esto dado que los partidos políticos y sus dirigentes, sobre todo sus acciones, no reflejan una buena guía para el país. Esto provoca mucha desilusión para la próxima cita electoral. Como primer paso esencial para hacer una diferencia y contribuir al desarrollo de nuestra sociedad exigiendo así a los partidos y candidatos políticos es informarse e investigar. El segundo paso decisivo será emitir nuestro voto.

Sobre esto, Maquiavelo sostiene que la sociedad, al igual que el gobierno, el derecho, la justicia y la moralidad, son productos humanos; que el hombre es libre de modificar u ordenar de acuerdo a sus deseos. Por esta razón, en la medida en que te abstengas de votar, estarás relegando a un nivel inocuo, el más importante de todos los derechos y el más urgente de todos los deberes, cuyo ejercicio te permite modificar o conservar esos productos humanos. Pues, el voto es un derecho que podemos ejercerlo desde que cumplimos la mayoría de edad. Éste nos da la oportunidad de hacernos escuchar expresando nuestras opiniones, sugerencias e inconformidades. Votar es, sin duda, una de las decisiones más importantes que puede tener un ciudadano, por ello debemos ser conscientes de la enorme responsabilidad que es ejercer el voto.

Por un lado, hay quienes se preguntan si su voto cuenta para algo, hay quienes pueden llegar a sentir que su voto no hace la diferencia para incidir en los resultados finales de estas elecciones, y esa idea, los lleva a concluir erradamente que no vale la pena invertir tiempo en el ejercicio de un derecho que al mismo tiempo es un deber. Nada es más incierto, pues cada voto cuenta y hace la diferencia en los resultados y, cada vez que se ejerce esta potestad, se construye la democracia pues un voto no es una cifra cualquiera. Asimismo, hay quienes optan por no votar porque sienten que lo que ocurre en el gobierno no les afecta; lo que no se dan cuenta es que, muy por el contrario, sí les afecta y de varias formas. Los funcionarios elegidos toman todo tipo de decisiones que afectan nuestra vida directamente. El Presidente y Congreso electo serán quienes decidan si se aumentan o si se disminuyen los impuestos; serán quienes diseñen las políticas económicas que inciden en nuestro trabajo, serán quienes nos van a representar durante 5 años.  Por otro lado, hay quienes optan por no votar por puro desinterés y se podría decir incluso que por pereza a informarse, o simplemente votan por votar, lo cual es muy irresponsable e incide en toda la población. Así pues, mientras más ciudadanos voten responsablemente, mayor será el interés de los elegidos en abordar los temas que son importantes para la sociedad. Según sea el nivel de abstención, así será el nivel de descrédito del sistema que haga creer a los políticos que a la sociedad no le importa cuál compromiso se asume frente a ellos. De manera que, la vigencia de la democracia sólo es posible cuando existe una ciudadanía con una sólida cultura democrática mediante la cual pueda vislumbrar la altura e importancia de su participación. 

En síntesis, el voto es el mayor acto de libertad y democracia que tenemos y es esencial estar informados sobre las propuestas que ofrece cada partido con su candidato además revisar sus hojas de vida, reflexionar sobre lo que nos conviene más y votar por quien creamos que es la mejor opción. La información está a la mano y cuanto más conozcamos a los candidatos, más podremos analizar las posturas, discutir sin miedo, defender nuestro punto de vista y, lo más importante, elegir a conciencia a quién te representará y trabajará para y por el país. Solo así podremos ejercer nuestro derecho con responsabilidad y nos aseguramos de que nadie decida por nosotros. Por ello, vota como expresión de que estás interesado en el destino de nuestra nación y como compromiso con la democracia y, sobre todo, vota para que puedas reclamar mañana, dentro de un marco de legitimidad, las promesas incumplidas.

Bibliografía

MAQUIAVELO, Nicolás (1979) Cartas Privadas de Nicolás Maquiavelo, Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires.

MAQUIAVELO, Nicolás (1980) El Príncipe. Bogotá: Editorial Bruguera, Círculo de Lectores.

MAQUIAVELO Nicolás (2011) El Príncipe Del Arte de la Guerra, Discursos. Madrid: Editorial Gredos.

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Sayed Becerra
sayedesvietlana@gmail.com
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