¿Educación para todos?

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Escrito por Camila Maguiña. Editado por Andrea Chumpitazi.

La debilidad institucional ha sido una de las características más representativas de nuestro país. La pandemia ha expuesto de una manera mucho más evidente las deficiencias de las “reglas de juego” bajo las que se rige el Estado. Entre los diferentes problemas que la ciudadanía enfrenta, uno de los principales es el acceso a la educación en las zonas rurales . La importancia de este sector nace desde los derechos esenciales que un ser humano debe exigir, dado que resulta un factor decisivo para el crecimiento económico a largo plazo, según lo planteado por Mankiw, Romer y Weil (1992), Lucas (1988), Benhabid y Spiegel (1994). Lamentablemente, nuestro sistema educativo cuenta con problemas que evidencian su inferioridad. Entre ellos, se encuentran las brechas en las tasas de conclusión de la educación básica y superior por género y zonas geográficas, así como un alto porcentaje de jóvenes que no estudia ni trabaja (19.2%) (Ministerio de Economía y Finanzas, 2019). Además, pese a que la tasa de matrícula es 86% a nivel secundaría en el país, aún hay otra de deserción educativa que se presenta con mayor magnitud en el ámbito rural (5,7%), según Patricia Andrade, viceministra de Gestión Pedagógica del Ministerio de Educación (Prensarte, 2019). Por otra parte, se registraron avances significativos en la reducción de la brecha de la deserción entre sector rural y urbano desde el 2002 (de 16% a casi 4%), de acuerdo con la data del Ministerio de Educación (2020). Las zonas rurales son consideradas como vulnerables víctimas de la centralización existente, es así que los servicios educativos sufren evidentemente estas consecuencias. La situación pandémica ha desplazado a diferentes estudiantes de centros poblados alejados a arreglárselas por sí solos, sin contar con una respuesta clara y pronta del gobierno ante sus solicitudes de conectividad urgentes para que se pueda continuar con un estándar de educación que pueda considerarse como “decente” dadas las circunstancias.

Para empezar, ¿cuál es el estado real de las escuelas rurales? Como lo señala la Defensoría del Pueblo (2018), la figura del docente-director y las condiciones para la enseñanza-aprendizaje de estudiantes, la infraestructura escolar, los servicios públicos y los programas que se ejecutan en la IE rural son factores que se vislumbran como los principales inconvenientes para superar los bajos niveles de aprendizaje. Por ejemplo, los docentes que trabajan en IE rural (tipo 2 y 3) perciben 100 y 70 soles, respectivamente, como asignación (Defensoría del Pueblo, 2018). Este bajo monto no permite incentivar el acceso y permanencia de profesores en IE de estas zonas, condenando así su futuro pedagógico y siendo, de esta manera, la vocación por enseñar lo que pesaría más. Con respecto a los servicios básicos, es decir, el acceso a una red de electricidad, agua potable y desagüe, solo el 13.8% de las IE cuentan con todos. Mientras que, por el lado de la infraestructura TIC, solo el 28.7% y 52.9% de los IE rurales de primaria y secundaria, respectivamente, cuenta con acceso a internet. Estas cifras son un tanto lamentables y decepcionantes, teniendo en cuenta que se debe al desplazamiento y poca priorización que se le da a los centros poblados afectados (Escale, 2020). 

A partir de las cifras anteriores, como también de las abundantes noticias emitidas una vez que el año escolar tuvo que trasladarse a una modalidad virtual, se sabe que el acceso a educación en las zonas rurales puede ser cuestión de “suerte” dada la coyuntura. En ese sentido, el acceso a las clases a distancia y/o Aprendo en Casa no pueden concretarse debido a la carencia de dispositivos y acceso a internet. Según INEI (2020), sólo el 7 de cada 10 de los hogares peruanos cuenta con radio y, 8 de cada 10 con televisión. Por otro lado, el 5,9% de hogares accede al servicio de internet y el 7,5% posee computadora (RPP, 2020). Un caso que expone mejor esta situación es la solicitud de la Defensoría del Pueblo de Puno de invertir en infraestructura tecnológica, puesto que los centros poblados de Ninantaya, Jachaparu, Umuchi, Jaroccollpa, Ta

rukani y Sullca no poseen conexión a internet. Esto tiene como consecuencia que los estudiantes tengan que caminar por horas y subir a lo más alto de un cerro para captar esta señal (RPP, 2020) ¿Quién vela por ellos? ¿El Estado? Así como estos centros poblados hay muchos más que sufren de esta manera y que obtienen cero respuestas por parte del gobierno ¿Acaso no existe democracia en el sistema educativo? Dadas las circunstancias, yo diría ni siquiera nos acercamos un poco. 

Otra pregunta relevante del caso en cuestión es con respecto a lo que se está o no haciendo para enfrentar las carencias expuestas. Para empezar uno de los problemas base que se plantea es que sectores ubicados en diversas zonas rurales no cuentan con el servicio de acceso a una red eléctrica. Al 2018, el coeficiente de electrificación rural llegó a 95% incluyendo el efecto de la inversión privada; es decir, los paneles solares. Los proyectos para la provisión de este servicio básico son responsabilidad de la Dirección General de Electrificación Rural (DGER), la cual tiene como meta al 2025 lograr obtener 99.8% como coeficiente de electrificación. De esta manera, se beneficiaría a casi un millón de viviendas y 3,380,993 habitantes de acuerdo con el Plan Nacional de Electrificación Rural 2016-2025 (DGER, 2015). Por otro lado, el acceso a servicios públicos de telecomunicaciones esenciales también va de la mano con la coyuntura educativa rural. El Programa Nacional de Telecomunicaciones (Pronatel) tiene la función de Promover el acceso y uso de los servicios públicos de telecomunicaciones esenciales para los pobladores rurales y de lugares de preferente interés social, formulando y evaluando proyectos de inversión en telecomunicaciones y supervisando su correcta ejecución, contribuyendo así a la reducción de la brecha digital.

La oportunidad de contar con ambos servicios públicos es crucial para el desarrollo educativo de los diferentes estudiantes de zonas alejadas a la urbana. Si un estudiante tiene luz y acceso a internet no solo puede continuar con las clases a distancia, sino también va a tener los medios básicos para sentirse incentivado a seguir estudiando y desarrollándose académicamente. De esta manera, tendrá más alternativas con respecto a lo que anhele construir en su vida en el ámbito profesional y personal. Para que esto ocurra satisfactoriamente en la mayoría de los casos, debe haber un trabajo conjunto que trasciende a un nivel multisectorial en los Ministerios involucrados: DGER corresponde al Ministerio de Energía y Minas (Minem); Pronatel, al MTC; y obviamente el Ministerio de Educación (Minedu). Por ejemplo, alrededor 429 instituciones educativas se beneficiarán con las 28,440 tabletas entregadas por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) a la Dirección Regional de Educación Ayacucho (DREA):

“Estas tabletas permitirán contribuir con la mejora en el aprendizaje de los estudiantes, a partir del acceso a internet y el uso a nuevas y mejores plataformas tecnológicas de información y comunicación. Ayudarán a cerrar la brecha digital”, señaló Carlos Estremadoyro, el titular del MTC, durante la entrega de estos equipos (Pronatel, 2020). 

Lo último es una extensión del Proyecto de Conectividad Integral de Banda Ancha, a través de Pronatel, los cuales buscan brindar servicio de Internet e intranet a más de mil localidades rurales en Apurímac, Ayacucho, Huancavelica y Lambayeque, mediante la implementación de una red de transporte de fibra óptica y una red de acceso. Es así que, más de 2,300 instituciones públicas, tales como locales escolares, establecimientos de salud y comisarías serán beneficiadas con estos proyectos (ProInversión, 2020). En este sentido, estos proyectos permitirán una mayor integración del Estado, gobiernos regionales y locales y sectores educación, salud, entre otros, pues facilitarán el desarrollo de servicios de Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) de banda ancha de alta capacidad (gobierno electrónico, tele-salud, tele-educación, etc.).

La frase “del dicho al hecho hay mucho trecho”, como también “ver para creer” pueden aplicarse a esta problemática, pues la implementación de los diferentes programas sociales u ordenanzas emitidas por el gobierno para solucionar las brechas educativas entre el sector urbano y rural presentan diversas trabas que alargan su proceso. Por ejemplo, las autoridades del VRAEM (Alcaldes, directores de instituciones educativas públicas, directores de UGEL, entre otros) se siguen dirigiendo al Ministro de Transportes y Comunicaciones debido a las carencias educativas para el desarrollo de las clases a distancia. Los afectados expresan que estudiantes y maestros no han recibido alrededor de 89 tabletas, de manera que no hay una atención virtual para la continuación de las clases. Asimismo, indican que una Unidad Ejecutora de la Educación solo cuenta con 20 personas para atender a una población de más de mil trabajadores en las Instituciones Educativas y más de 16 mil estudiantes (OFICIO N°080 -2020-2021 CEM / VRAEM-PRO-CR-2). Así como estas solicitudes, muchas más cartas llegan a los diferentes ministerios con esperanza de solución de estas; sin embargo, el cumplimiento de lo que es considerado como un mínimo de justicia o derecho fundamental no ocurre.

En síntesis, la situación educativa en muchos centros poblados es precaria. Los problemas institucionales y la pobre infraestructura educativa se han agudizado debido a la necesidad de desarrollar las clases a distancia. Esto ha dejado a muchos estudiantes y docentes divisando un futuro dudoso con respecto a si el Estado brindará ayuda o, mejor expresado, logrará cumplir con su responsabilidad educativa sobre los afectados. Una gran parte de los estudiantes peruanos próximos a concluir la educación básica no ha logrado desarrollar las competencias básicas (Minedu, 2017). En ese sentido, uno de los grandes desafíos del sistema educativo es garantizar un servicio educativo de calidad y con equidad para todos los estudiantes.

Referencias:

Agencia de Promoción de la Inversión Privada (2020). Proyectos de Conectividad Integral Banda Ancha. Recuperado de: http://www.proinversion.gob.pe/modulos/LAN/landing.aspx?are=0&pfl=1&lan=31&tit=proyecto-conectividad-integral-banda-ancha

Defensoría del Pueblo (2018). Reporte Derecho a la Educación. Recuperado de: https://www.defensoria.gob.pe/wp-content/uploads/2018/12/Reporte-de-Eduaci%C3%B3n-III-noviembre-2018.pdf

Dirección General de Electrificación Rural (2015). Plan nacional de Electrificación Rural Periodo 2016-2025. Recuperado de: http://dger.minem.gob.pe/ArchivosDger/PNER_2016-2025/F1-PNER-2016-25.pdf

Lucas, R. E., Jr. (1988). On the Mechanics of Economic Development. Journal of Monetary Eco- nomics, 22, 3–42.

Mankiw, N. G., P. Romer, and D. N. Weil. (1992). “A Contribution to the Empirics of Economic Growth.” Quarterly Journal of Economics, 107, 407–437.

Ministerio de Educación. (2017). El Perú en PISA 2015. Informe nacional de resultados. Oficina de Medición de la calidad de los Aprendizajes, Lima.

Ministerio de Educación. (junio de 2020). ESCALE. Obtenido de Estadística de la calidad educativa: http://escale.minedu.gob.pe

Programa Nacional de Telecomunicaciones (5 de septiembre de 2020). MTC entrega más de 28 mil tabletas a la región Ayacucho para fortalecer el acceso a la educación. Recuperado de: https://www.gob.pe/institucion/pronatel/noticias/300600-mtc-entrega-mas-de-28-mil-tabletas-a-la-region-ayacucho-para-fortalecer-el-acceso-a-la-educacion

Redacción Pensarte (3 de junio de 2019). Más altas tasas de deserción escolar en Perú: Ucayali, San Martín, Lambayeque, Loreto, La Libertad y Amazonas. https://prensarte.com/2019/06/03/mas-altas-tasas-de-desercion-escolar-en-peruucayali-san-martin-lambayeque-loreto-la-libertad-y-amazonas/

Redacción RPP (18 de junio de 2020). Puno: Defensoría pide mejorar acceso de clases virtuales a niños de zona andina. Recuperado de: https://rpp.pe/peru/puno/coronavirus-en-peru-clases-virtuales-puno-escolares-tienen-dificultad-para-desarrollar-sus-clases-del-programa-aprendo-en-casa-noticia-1274251?ref=rpp

Redacción RPP (3 de agosto de 2020). COVID-19 y enseñanza remota: La falta de recursos impide el acceso a educación de calidad. Recuperado de: https://rpp.pe/campanas/publirreportaje/covid-19-y-ensenanza-remota-la-falta-de-recursos-impide-el-acceso-a-educacion-de-calidad-noticia-1283805

ANEXO 1: Evolución del Coeficiente de Electrificación Rural (OSINERGMIN, 2020)

Fuente: MINEM (2020) https://observatorio.osinergmin.gob.pe/evolucion-coeficiente-electrificacion

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