Latinoamérica no es una región integrada, ¿Cómo nos afecta?

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Escrito por Marco Vizarreta. Editado por Pía Noblecilla.

¿A qué llamamos integración regional? ¿Por qué es un tema relevante? ¿Cómo hubiera ayudado al Perú en solucionar algunas problemáticas a nivel nacional? Estos y otros asuntos serán puestos sobre la mesa en el siguiente artículo. Para empezar, se define “integración regional” como la formación de un bloque político-económico que busquen principalmente cooperar para que los países integrantes logren objetivos comunes de la mejor manera. 

Históricamente, al ser Latinoamérica una región con múltiples similitudes (idiomas similares, raíces precolombinas comunes, abundancia de recursos naturales, etc.) y que enfrenta problemas comunes (modelo exportador primario, corrupción, pobreza, falta de democracia, peligro medioambiental, entre otros), se podría esperar que sea una región relativamente más unida que otras en el resto del mundo. Sin embargo, eso no es así. Se suele presentar a la Unión Europea, a pesar de sus luces y sombras, como un ejemplo exitoso de integración regional; no obstante, no es el único. Otros procesos intentan imitar el éxito del proyecto europeo, como la Unión Africana y la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), y lo hacen con relativamente mayor éxito que en el caso latinoamericano. Entonces, ¿qué se ha hecho mal? 

El intento de integración regional más representativo en el que el Perú ha participado fue la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la misma que sufrió el abandono de ocho de sus doce miembros desde abril de 2018. En esta fecha varios países, incluyendo el Perú, suspendieron su participación en la organización por la falta de resultados que esta tenía, en parte debido al bloqueo de los gobiernos de Venezuela y Bolivia de cualquier resolución que afectara sus intereses políticos. El Pacto Andino, Organización de los Estados Americanos (OEA), Comunidad de Estados Americanos y caribeños (CELAC), Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y una variedad de organizaciones y foros de integración y cooperación regional que hacen parte de la compleja “sopa de letras” latinoamericana han fallado en lograr la cooperación entre los países para lograr resolver los problemas en común. Las razones podrían ir desde la corrupción, problemas de liderazgo político en la región, conflictos de intereses, entre otros. A menudo los países quieren conseguir integración profunda, mantener la soberanía y disponer la capacidad para ejercer influencia internacional, cuando es imposible tener estas cosas a la vez (Bermúdez, 2020). Esta falta de cooperación ha sido en parte responsable de que algunos problemas en el Perú y la región se hayan agravado, como se verá a continuación.

Un ejemplo anterior a la pandemia, pero aún problemático para la región es la crisis venezolana, no solo porque este país ya se ha convertido casi en un estado fallido sino por haber causado el éxodo de millones de personas durante los últimos años a los países cercanos. La OEA y el resto de los organismos fallaron en ser determinantes para presionar al régimen venezolano y las consecuencias se veían venir. Países como Colombia, Ecuador y el Perú admitieron una gran cantidad de migrantes en sus territorios, lo que no va acorde a sus niveles de riqueza, tamaño de población o economía (lo que causa conflictos sociales y problemas de gestión fiscal). Así, Brasil, Argentina o México debieron recibir muchísimas más personas de Venezuela si se hubieran establecido cuotas de migrantes a nivel regional, algo que no sucedió. 

Por otro lado, si nos transportamos a la coyuntura actual de pandemia, la región es ya casi la más golpeada del mundo en términos sanitarios y económicos. A pesar de contar con el tiempo de coordinar el cierre de fronteras, la aplicación de medidas iniciales de contención, ayudas económicas, entre otros mecanismos, esto no se hizo ante la falta de integración. En cambio, cada país “hizo lo que pudo” para contener el virus, con políticas tan diferenciadas como las cuarentenas estrictas tempranas en Perú y Argentina, y gobiernos que disminuían la importancia del virus en Brasil y México. 

En este contexto, el Perú tiene una sólida “base fiscal” para ejecutar medidas económicas en apoyo a la economía; es decir, tiene los recursos estatales y la capacidad de adquirir deuda relativamente más barata para afrontar la crisis (la eficacia real de estas medidas corresponde a otra discusión). Sin embargo, si mercados cercanos e importantes con menor base fiscal a los que el Perú vende productos no tradicionales como Ecuador y Bolivia no se recuperan al mismo ritmo de la crisis, podría tener repercusiones sobre la industria peruana que exporta hacia esos países. 

El poder de negociación de cada país individualmente es menor que si se negocia en conjunto, como en el caso de una negociación entre Estados Unidos y la Unión Europea sería más “justa” que si se hace con cada país por separado. Esta posición de negociación puede verse desde la perspectiva de importancia económica, pues no es lo mismo que Estados Unidos negocie un tratado de libre comercio con un país como Perú, con un mercado de más de 30 millones de personas, que, si negocia con la Alianza del Pacífico, mercado potencial de más de 220 millones de personas, que está en la capacidad de imponer condiciones que salvaguarden el interés regional. 

Otro ejemplo más concreto es que recientemente se dio la noticia de embarcaciones chinas que hacen operaciones ilegales en el mar que divide el archipiélago de Galápagos con el territorio continental de Ecuador. Este país ha pedido ayuda a países vecinos para afrontar esta situación ante la falta de recursos económicos y logísticos (Correo,2020), pues este país se encuentra en una crisis severa. Mayor integración hubiera hecho que la postura del Ecuador sea más fuerte y hubiera podido aplicar algún tipo de sanción mayor hacia China por los daños contra la diversidad de esas islas o establecer un mejor sistema de seguimiento, pues el patrimonio natural de este lugar no solo es ecuatoriano sino de la región en general. 

En la actualidad, el proceso de integración más importante en el que el Perú participa es la Alianza del Pacífico, conformada por Perú, Colombia, Chile y México desde 2011. A pesar de sus bondades en la integración como la gestión conjunta de riesgos de desastres naturales (Familiar, 2020), facilidades en el movimiento de bienes y personas, entre otros; no ha evitado que cada país miembro se vea profundamente afectado sanitaria y económicamente por la pandemia del Covid-19, lo que constituye ya un riesgo conjunto para el futuro de la organización. 

Los principales bloques de integración regional en Latinoamérica, con países en proceso de incorporación y suspendidos (Venezuela) en tono claro. Fuente: Elaboración propia.

La inestabilidad política es otro riesgo para la unidad de la Alianza del Pacífico, pues el ascenso de gobiernos como el de López Obrador en México representan un peligro para la organización, por no compartir la visión conjunta de defender el libre mercado, apertura del comercio para sacar provecho a los mercados asiáticos y los internos, entre otros. Esto se ve evidenciado en la inasistencia del líder mexicano a la cumbre del organismo en 2019 y el acercamiento hacia el régimen venezolano y la ayuda brindada a Evo Morales durante el cambio de gobierno en Bolivia. A nivel suramericano, hace una década teníamos diversos gobiernos como la Venezuela de Chávez, la Argentina de Kirchner, el Ecuador de Correa, la Bolivia de Morales, el Brasil de Lula da Silva, entre otros, que tenían ideologías políticas y económicas similares y pudieron estar relativamente unidos en la actuación política regional, e impulsar iniciativas como el Mercosur y la Unasur. Sin embargo, posteriores cambios de gobierno en Ecuador, Bolivia, Brasil y la crisis venezolana contribuyeron, de una u otra forma, a mermar estos proyectos. 

Actualmente las dos iniciativas más importantes de integración regional son la Alianza del Pacífico, en el que participa el Perú, y el Mercosur. El primero lleva menos de 10 años de existencia y parece la iniciativa con mejores perspectivas a futuro de la región. En contraste, el segundo no ha logrado avances en consolidarse en un “mercado común”, a pesar de que sea el mismo nombre de la organización, en parte por las trabas que hay al comercio entre miembros del bloque. Latinoamérica, posteriormente al fracaso de la Unasur, se encuentra en uno de los momentos que más dividida está y los países enfrentan similares problemas. Más allá de asuntos internos de cada país, se debería abogar por un órgano capaz de otorgar estabilidad y empuje hacia el progreso a una región rezagada en la industrialización y en la resolución de conflictos sociales. El Perú lideró la iniciativa de la Alianza del Pacífico en 2011 (Otero, 2014), por lo cual está en nuestras manos seguir liderando la integración latinoamericana.

Bibliografía:

Bermúdez, A. (2020, 30 de abril). Por qué en América Latina no ha habido una integración regional como en la Unión Europea. BBC Mundo https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43916189

Correo. (2020, 31 de julio). Ecuador pide ayuda a Perú, Colombia y Chile por flota chinas de pesca ilegal en su archipiélago. Diario Correo.  https://diariocorreo.pe/mundo/ecuador-pide-ayuda-a-peru-colombia-y-chile-por-flotas-chinas-de-pesca-ilegal-en-su-archipielago-noticia/

Familiar, J. (2020, 07 de febrero). La Alianza del Pacífico, Integración regional en el manejo de riesgos. Diario Gestión. https://gestion.pe/blog/termometro-desarrollo/2018/02/la-alianza-del-pacifico-integracion-regional-en-el-manejo-de-riesgos.html?ref=gesr

Otero, G. (2014). La Alianza del Pacífico: Orígenes, objetivos, relación com países observadores y logros. https://russiancouncil.ru/common/upload/La%20Alianza%20del%20Pacifico%20-%20Origen%20objetivos.pdf

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