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Escrito por Sayed Becerra. Editado por Valeria Linares.

La política en la actualidad es fundamentalmente mediática y se relaciona con la desaparición de la confianza pública y la crisis de legitimidad política y, aun, de la propia democracia.  Esto porque los políticos sólo pueden ejercer su influencia y lograr su objetivo de llegar al poder, o de conservarlo, si son capaces de que su mensaje llegue a sus votantes y para conseguirlo, los medios de comunicación son fundamentales. Esta enorme dependencia que tienen los políticos de los medios de comunicación podría hacer creer que los medios son los que al final toman las decisiones y ejercen en última instancia el poder. Sin embargo, eso no significa que los medios de comunicación lo ostenten, sino que son el espacio donde se crea y ejerce este poder político sobre la mente humana a través de redes de comunicación de masas. Es decir, la persuasión política tiene que ver con redes y narraciones porque el cerebro político es un cerebro emocional y en ese sentido, los medios son la herramienta para persuadir de diferentes maneras, construir historias, manipular, desinformar, entre otros.

Sobre esto Castells sostiene que la política de los escándalos es el arma elegida para luchar y competir en la política informacional. Pues, los medios son el espacio en el que se deciden las relaciones de poder entre los actores políticos y sociales rivales. En ese sentido, la esencia de esta nueva forma de hacer política es que el escenario principal se traslada al ámbito mediático, ya que importa mucho mantener una presencia constante que posicione a determinado personaje en la mente de los ciudadanos. De hecho, es tan importante mantener presencia, que todos los actores políticos están sistemáticamente tratando de desprestigiar al adversario principal, al que tiene mayor posibilidad de obtener la victoria electoral, ya que, en la danza del desprestigio y el escándalo, estos se posicionan en la mente del ciudadano. Pues, los medios de comunicación se han convertido en el lugar central en el que se desarrolla la lucha política. Lugar donde se ve la banalización de la política, que cuestiona el modelo de democracia y la legitimidad de la propia política, causa de la actual desafección hacia las instituciones políticas. Lamentablemente, esto hace que la política se vuelva sosa, pierda su sentido y profundidad, ya que aparece más como una actividad de trúhanes y malhechores. Más aún cuando entramos en un largo periodo de campañas electorales, donde se desarrolla la lucha entre partidos políticos, la cual se realiza destruyendo el vínculo de confianza de un opositor, a partir de escándalos inducidos, fabricados o revelados. Esto es lo que siempre observamos en nuestro país y más aún en periodos electorales.

Como todos juegan a la revelación de escándalos, el resultado no es sobre un político determinado, sino sobre el conjunto de todos los políticos. En ese sentido, es evidente que los medios juegan un papel importante en la política y por ende tienen un impacto en el sistema. Sin embargo, es importante acotar que es nuestro sistema el que coopera a ello, ya que si las políticas estuviesen funcionando, esto de la política del escándalo no tendría más impacto. Es decir, los gobiernos sucesivos que llegan al poder alimentan la insatisfacción del sistema político. Por ello, la representación simbólica de la corrupción política a través de los medios de comunicación está determinada por el carácter dramático que adopta el escándalo, con un esquema en el que se polarizan las posiciones de los personajes y cobra fuerza, junto a un discurso técnico o jurídico, un discurso moral.  

En conclusión, se deduce que la crisis más importante de la democracia en las condiciones de la política mediática es el confinamiento de la democracia al ámbito institucional en una sociedad en la que el significado se produce en la esfera de los medios de comunicación. No obstante, esta crisis de legitimidad conduce a un incremento de la movilización política. La ciudadanía, recelosa de las instituciones políticas, pero empeñada en afirmar sus derechos, busca la forma de movilizarse en sus propios términos, dentro y fuera del sistema político, inspira esperanzas de cambio político, esto porque sólo podemos recuperar nuestra humanidad luchando por restablecer el verdadero sentido de la política y de las cosas.

Bibliografía:

Castells, M (2009) Comunicación y Poder. Alianza Editorial. Madrid.

Castells, M. (s. f.). Comunicación, poder y contrapoder en la sociedad red. Los medios y la política. Recuperado de https://red.pucp.edu.pe/ridei/files/2012/07/120704.pdf.

Castells, M. (2018). Comunicación y poder en la sociedad red. http://globalizacionydemocracia.udp.cl/wp-content/uploads/2014/03/MANUEL_CASTELLS_2010.pdf

Castells, M. (s. f). Comunicación, poder y contrapoder en la sociedad red (II). Los nuevos espacios de la comunicación. d. Recuperado 17 de julio de 2020, de https://pdfs.semanticscholar.org/e985/73b900b180cc24aa6e61c05a358b12a5555f.pdf

Entrevista a Castells (2009) https://www.youtube.com/watch?v=BfSmA6HHVlE.

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