0 0
Read Time:7 Minute, 10 Second

Escrito por Sayed Esvietlana Becerra Sepulveda. Editado por Pía Noblecilla,

En una sociedad capitalista, la calidad de vida de las personas se da por la capacidad de satisfacer necesidades a través del consumo de productos y servicios. Pero el problema apareció cuando esta actividad se volvió patológica, donde ya no hablamos de “consumo”, sino de “consumismo”. Pues, las empresas empezaron a alimentar la demanda con estrategias publicitarias que atacaban a las raíces más emocionales y sensibles de la mente humana para dar solución al problema de la sobreproducción. Esto porque tal como lo señala Oswaldo Medina (2001), la publicidad estimula el crecimiento, consumismo, común a todas las sociedades capitalistas a través de la presión ideológica que los medios de comunicación ejercen sobre la población y es aquí donde las personas no serían más que un figurante en la escena del consumismo, pues no tendrían capacidad de decisión y se verían arrastrados por la inercia del sistema a adquirir y acumular objetos que, en el fondo, ni siquiera necesitan. Es decir, estas personas no serían conscientes de sus necesidades ni de sus límites, y mantendrían, por tanto, una actitud pueril ante el objeto. Su actitud estaría determinada por una suerte de mecanismo compulsivo, restringido solo por su cartera o el saldo de su cuenta bancaria. Sería tan frágil y voluble que estaría dispuesto a ceder el control de su propia existencia a las agencias publicitarias. En ese sentido, esta idea se podría sintetizar en las palabras de Edward Bernays, en el libro Propaganda: 

“Quienes nos gobiernan, moldean nuestras mentes, definen nuestros gustos o nos sugieren nuestras ideas son en gran medida personas de las que nunca hemos oído hablar”.

Gonzalo Portocarrero, comenta en su libro “Oído en el silencio: ensayos de crítica cultural” que disfrutar se ha convertido en una obligación y en la más importante razón para vivir que nos ofrece la sociedad contemporánea como consecuencia del consumismo y esto porque como lo ha señalado Oswaldo de Rivero en su libro “El achoramiento: una interpretación sociológica”, la búsqueda de la gratificación instantánea, mediante el acceso al mercado de consumo, se ha convertido en el valor dominante de la sociedad capitalista. Esto porque, como bien precisa, el papel desempeñado por la publicidad tendría, por consiguiente, un rol relevante en el proceso de representación que determina modos de vida y pautas de comportamiento y consumo, contribuyendo a la búsqueda de un beneficio rápido por la vía de la acumulación de bienes materiales y generando sutiles formas de alienación bajo la máscara de ese bienestar anhelado. En ese sentido, si el modelo de bienestar de la sociedad actual se basa en la posesión y acumulación de bienes y si el objetivo de la vida es tener muchas cosas, la principal actividad que se ve beneficiada es, lógicamente, el consumo. Esto nos incita a comprar artículos que no necesitamos, de manera que, llegamos a estar inmersos en el consumismo que se alimenta de la influencia de la publicidad y ésta se basa en ideas tan falsas como que la felicidad depende de la adquisición de productos. 

Como podemos observar, la globalización económica promueve un modelo de humanidad basado en el consumismo, pues nos econtramos ante una actitud maquiavélica de consumo, sostenida sicosocialmente por un sistema capitalista de rasgos salvajes, donde además existe la más nítida y notoria incongruencia entre la realidad de los ingresos y las aspiraciones de consumo para la mayoría social ( Medina, 2001). Esto lo observamos el día que se levantó la pandemia, pues fuimos testigos de la formación de largas colas a las puertas de los supermercados de donde salían personas con bolsas de ropa, electrodomésticos,etc. Esto es un claro ejemplo de que la busqueda contemporánea de felicidades, tanto como la preocupación por evitar las infelicidades, nos ha llevado a recurrir al cosumismo y esto no porque lo necesitemos sino porque el sistema económico y del consumo actual crea necesidades artificiales y mediante la constante publicidad nos convencen y atrapan en un círculo vicioso de consumo, del que es muy complicado salir una vez se ha entrado y más aún cuando están los instrumentos de crédito como las tarjeta de crédito que nos invitan a comprar cuanto se nos antoje.

Por otro lado, el consumismo avanza hacia una progresiva pérdida de identidad personal, pues actualmente la identidad no se construye, se adquiere. Esto porque en la sociedad de consumo los productores impulsan nuevas técnicas de publicidad para fomentar la compra por impulso y manejar las decisiones de los consumidores. Es por ello que las personas son  impulsadas al consumo de productos, y más sutilmente, de imágenes, de ideas, de modos de vida por encima de su voluntad, guiado por fenómenos paralelos como las modas. Esto porque en la sociedad de consumo, la identidad debe poderse cambiar a corto plazo ya que la velocidad y la inmediatez que marcan a estos bienes supone el éxito únicamente de aquellas identidades que tienen un carácter nómada. Por lo que a la hora de adquirir un bien de consumo estamos consumiendo identidades marcadas por un vacío desde el mismo momento de su nacimiento. Este vacío permite que las identidades sean poco duraderas y reemplazables mediante su adquisición continua en el mercado. 

Por el contrario, aquellas personas que no tienen la posibilidad de adquirir los bienes que se ofertan, viven su carencia como una auténtica exclusión social, ya que la sociedad de consumo propone la identificación de la posición social sobre la base de la tenencia de determinados bienes.

Si bien parece ser que el consumismo no se podrá cambiar totalmente, considero que podríamos hacerlo parcialmente y en ese sentido considero que hoy en día una de las preguntas que debemos hacernos es ¿Qué realmente necesito?, posiblemente responderse esto en medio de una pandemia nos dejará una gran enseñanza y  probablemente, durante esa emergencia no has comprado ropa nueva, accesorios de moda, ni el último modelo de celular. Entonces, ¿notaste que esto no era indispensable?. Como podemos ver, esta crisis nos ha obligado a replantear lo que realmente es vital. Y esto es importante ya que es momento de empezar  a ser más críticos con los productos y servicios que adquirimos, consumiendo de acuerdo a nuestras necesidades reales, controlando nuestro gasto, reduciendo el impacto medioambiental mediante el consumo de productos que se han  producido y comercializado en condiciones justas. Es decir, debemos aprender a orientar mejor nuestro consumo ya que no es una lucha contra el consumo, sino contra el consumismo. 

Finalmente, les pregunto: ¿Qué es lo que más extrañan de su vida antes del COVID-19? Seguramente es su familia y amigos. Como ven, las cosas materiales pasan a segundo plano y esa enseñanza debe perdurar.

Bibliografía

  • Oído en el silencio : ensayos de crítica cultural

Gonzalo. Portocarrero Maisch, Repositorio de la Universidad del Pacífico – UP, (2010), pp: 512, Published by Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú: http://hdl.handle.net/11354/264 

  • INDUSTRIAS CULTURALES

Máquina de deseos en el mundo contemporáneo

Santiago López Maguiña, Gonzalo Portocarrero, Rocío Silva Santisteban, Juan Carlos Ubilluz y Víctor Vich (editores), (2007), Published by Universidad del Pacífico: http://repositorio.up.edu.pe.up.idm.oclc.org/bitstream/handle/11354/988/LopezSantiago2007.pdf?sequence=1&isAllowed=

  • La mentalidad de los empresarios peruanos : una aproximación a su estudio

Gonzalo Portocarrero Maisch, Milagros Saenz, Repositorio de la Universidad del Pacífico – UP, (2005), Published by Universidad del Pacífico:

http://repositorio.up.edu.pe/bitstream/handle/11354/220/DT67.pdf?sequence=1&isAllowed=y

  • El achoramiento : una interpretación sociológica

Oswaldo Medina García, Repositorio de la Universidad del Pacífico – UP, (2001), Published by Universidad del Pacífico:

http://repositorio.up.edu.pe/bitstream/handle/11354/75/AE38.pdf?sequence=1&isAllowed=y

  • Propaganda

Bernays, E., & Editorial Melusina, S.L. (2008), Recuperado de https://focalizalaatencion.files.wordpress.com/2011/09/propaganda-por-edward-bernays_es.pdf

  • La era del vacío 

Ensayos sobre el individualismo contemporáneo

Lipovetsky, Gilles , & EDITORIAL ANAGRAMA, S.A. (1986), Recuperado de:  https://bbc.up.edu.pe/bbcswebdav/pid-1419903-dt-content-rid-6213363_1/courses/PRE2020_I_158059-I/Gilles%20Lipovetsky%20-%20La%20era%20del%20vac%C3%ADo_%20Ensayos%20sobre%20el%20individualismo%20contemporáneo-Anagrama%20%281994%29.pdf?one_hash=52C939EC9A84632CE29729F20BAA76F1&f_hash=03A20B5E049B55A9D538EF86482A530B

  • La felicidad paradójica 

Ensayo sobre la sociedad de hiperconsumo

Lipovetsky, G., & EDITORIAL ANAGRAMA S. A. (2007), Recuperado de: https://bbc.up.edu.pe/bbcswebdav/pid-1440416-dt-content-rid-6496753_1/courses/PRE2020_I_158059-I/LIPOVETSKY-La-felicidad_paradojica.pdf?one_hash=0224E86A079BC5C57C636D1CD28A7C57&f_hash=03A20B5E049B55A9D538EF86482A530B

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %
Sin Parámetros
ssinparametross@gmail.com
Entrada anterior Ser sordociego en el Perú: nuestro rol como sociedad en su integración
Entrada siguiente Acuerdo de Escazú: Mitos y ¿por qué debe ratificarse lo antes posible?

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *