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Escrito por Lucia Cervantes

“En la cuadra 5 del Jr. Ayacucho, en el Centro de Lima, la ley parece letra muerta. Pese a estar prohibido, vendedores ofrecen cachorros en plena vía pública. Estos animales son escondidos en carteras, mochilas o en pequeñas jaulas de colores. Los vendedores están atentos para desaparecer si se presenta personal edilicio.” (El comercio, 2015)


La venta ilegal de animales en el Perú es muy conocida y común. Si se quiere tener un Ajolote (animal en peligro de extinción), solo se tiene que ir al centro de Lima y preguntar por este anfibio peculiar. Esta clase de actividades, pese a que son “ilegales” ante la ley, son legales para los consumidores peruanos. Nos dejamos guiar ante el capricho de querer tener un animal, sin siquiera tomar en cuenta si el hábitat en el que vivirá es el adecuado para este o sin saber de qué manera se ha obtenido este animal y el daño que ocasiona esa venta para su conservación. Una de las consecuencias de esta actividad es el impacto directo e irreversible sobre los ecosistemas y la biodiversidad. Esto es notorio si se realiza una comparación de las poblaciones de especies y el gran declive que se ha dado en estas, debido a esta clase de ventas y como efecto directo el que aumenten los números de animales que se encuentran en peligro de extinción.
El tráfico ilegal de animales tiene como principal causa la demanda de mercado, la cual a su vez es promovida por grupos de consumidores impulsados por diferentes valores sociales y culturales profundamente arraigados (Semarnat 2013). Estas compras se ven motivadas debido a las preferencias que pueden tener los consumidores hacia la adquisición de mascotas exóticas. A la vez, la oferta de mercado, con tal de satisfacer la demanda, es impulsado por la ganancia, la cual es la principal motivación de los cazadores, colectores, acopiadores y contrabandistas. Por ello en el Perú, donde el índice de pobreza es alto y la falta de alternativas de empleos que generen ingresos es baja y favorece que la venta ilegal de animales aumente. Como consecuencia, no hay discriminación respecto al tipo de animal que se ponga a la venta, con el objetivo de que este se venda. Por ello, no es extraño el poder observar animales en peligro de extinción dentro de su catálogo.
Como consecuencia, hay mayor facilidad para que estos animales (la mayoría de estos figuran como amenazados en la lista de CITES) (Latam 2018), se empiecen a vender en internet o lleguen a parar a una de las zonas de venta ilegal existentes en el mercado. En el que estos últimos no solamente están cometiendo el crimen al vender ilegalmente mascotas, que cuentan con una calidad de vida ínfima, sino que también contribuye a que la biodiversidad peruana se vea afectada de forma negativa y que nuevas especies lleguen a estar en peligro de extinción o que se extingan las que ya están en este.
Para poder no contribuir a la extinción de nuestras especies peruana ni a la disminución y deterioro de su ecosistema se debe tomar a conciencia que el principal incentivo de este mercado es la demanda. Por lo que, una de las soluciones más efectivas es no ser consumidor de ningún producto, es decir, animales, planta, alimentos, entre otros. También el tomar en serio la participación ciudadana y si se es testigo de algún lugar, vendedor o empresa en el que se esta cometiendo este delito, entonces denunciar.
En conclusión, a muchos peruanos nos entristece el saber que algún animal se encuentra al margen de entrar en la lista de peligro de extinción o que alguno de esa lista está siendo traficado en el territorio peruano; sin embargo, es una tristeza hipócrita. Esto, debido a que las acciones tomadas en el mercado de la venta de animales solo incrementan la posibilidad de que eso ocurra. Un claro ejemplo es el de actuar como consumidores y comprar animales en lugares donde se realiza también la venta ilegal de estos. Con esa acción, estamos apoyando a que esta clase de mercados sigan en pie y como consecuencia a que esas ventas se sigan dando. Debemos tener presente que la venta ilegal no solo se da en animales, tales como perros, gatos o simples peces y anfibios. El consumidor peruano se encuentra en un país que cuenta con una gran biodiversidad de especies y, a la vez, con un abanico gigante de lugares y rutas para el tráfico de especies silvestres. Como consecuencia, hay mayor facilidad para que estos animales se empiecen a vender en Internet o lleguen a parar a una de las zonas de venta ilegal existentes en el país. Por ello, tenemos que tomar conciencia de este asunto y dejar de ver este mercado que es ilegal como algo legal y normalizado.


Bibliografía

El Comercio. (2015). Venta ilegal de animales continúa en el centro de Lima. Recuperado de: https://elcomercio.pe/lima/venta-ilegal-animales-continua-centro-lima-332348-noticia/

Mongabay.(2018). Tráfico de fauna en Perú: imágenes impactantes del comercio ilegal de especies. Recuperado de: https://es.mongabay.com/2018/11/trafico-fauna-peru-fotos-videos/

Semarnat.(2013). Trafico ilegal de vida silvestre. Mexico: Profepa.

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