Si la economía marcha bien, ¿Realmente estamos avanzando?

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Escrito por Maricruz Mejía


Bien sabemos que los problemas sociales que prevalecen en nuestra sociedad tales como la pobreza y la desigualdad se deben, básicamente, a una inadecuada gestión estatal y una asimétrica distribución de ingresos que a veces parece agudizarse. Nuestro país arrastra estos problemas desde épocas inmemoriales y a partir de entonces limitan, bloquean y reducen oportunidades a muchos peruanos.

Es necesario mencionar que la pobreza es el estado en el cual una persona o un grupo de personas no pueden satisfacer sus necesidades básicas. Por su lado, la desigualdad es el resultado de la distribución dispareja e injusta de los recursos. Vale mencionar que la desigualdad y la pobreza son conceptos que se relacionan y constantemente se presentan a la par. La existencia de aquellos en medio de un crecimiento económico es síntoma de un falaz y efímero auge numérico medido por indicadores simplificadores pero no suficientes.

La economía peruana ha avanzado a nivel macroeconómico y esto se ve reflejado, por ejemplo, en el índice de pobreza monetaria. Notamos esta reducción en las cifras, pero este indicador no muestra las brechas reales de las diferencias sociales que percibimos y, por ende, no podemos concluir acuciosamente un nivel de desarrollo genuino basado en estadísticas o técnicas numéricas; ya que, ante una desaceleración económica, por ejemplo, se podría caer nuevamente en la pobreza y ello tanto como la desigualdad son parte de la carencia del bienestar y desarrollo de una población. Entonces, no se está tomando en cuenta la vulnerabilidad que es característica de la población participe de estos fenómenos sociales, por lo que se está “construyendo un progreso” sobre las bases de arenas movedizas. Por esta razón las herramientas macroeconómicas deben considerarse complementarias, pero no concluyentes.

Entendemos que alcanzar índices técnicos numéricos y estandarizados no basta para superar las desigualdades sociales y económicas sino, esencialmente, se necesita una visión más amplia y desconectada de lo habitual con un enfoque de derechos. Así mismo, la importancia del papel del Estado debe ser más firme y comprometido, de esta manera implementar herramientas, gestiones y proyectos que incidan directamente a un desarrollo tanto completo como firme.

Es importante aclarar que la superación de uno de estos problemas sociales no implica la superación del otro; es decir, el hecho de que en algún momento se pueda vencer la pobreza en todas sus dimensiones no implica que la desigualdad lo haga. Como mencionamos, estos dos conceptos se relacionan. Sin embargo, podría ocurrir que los ciudadanos alcancen un nivel de bienestar, pero las asimetrías económicas y sociales pueden mantenerse, acrecentarse o en el mejor de los casos disminuir , ya que la desigualdad es un tema más inherente al sistema económico, así como del mercado en el que vivimos por ello merece mayor análisis.

De cualquier forma, concluimos que erradicar ambos problemas o al menos evidenciar una auténtica mejora sobrepasa las herramientas técnicas de medición macroeconómicas. Existen elementos, los cuales forman parte de esta mejora, que no pueden cuantificarse raudamente; sino se necesitan criterios genuinos y más sensibles para lidiar con el verdadero problema de nuestra sociedad.

Referencias:
INEI. (2017).Informe Técnico: Evolución de la Pobreza Monetaria 2007-201

Oxfam . (2014). Pobreza y desigualdad en el Perú. Oxfam en Perú. Recuperado de https://www.oxfamblogs.org/lac/wp-content/uploads/2014/10/Anexo-Peru-Desigualdad.pd

VERDERA. F. (2007). La pobreza en el Perú: un análisis de sus causas y de las políticas para enfrentarla. Lima. (Serie Análisis Económico, 24)

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