¿Por qué no tomar la salud mental a la ligera?

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Escrito por Silvana Chavez

El pasado 17 de abril, cuando el ex presidente Alan García Pérez estaba a punto de ser detenido por la policía; se quitó la vida. Desde que la noticia se hizo pública, se ha estado especulando acerca de la salud mental del fallecido ex presidente. Y esto es porque, “más allá del contexto político de esta situación, es necesario entender que el suicidio es una decisión relacionada a la salud mental”.

Por un lado, existe una corriente que afirmaba que García se encontraba inmerso en una profunda depresión, lo cual lo llevó a quitarse la vida. Por otro, hay quienes aseguraron que su decisión fue producto del narcisismo; es decir que, por un orgullo sin límites, habría preferido morir antes que ser encarcelado.

Sin embargo, este artículo no busca plantear una teoría alterna a estas, sino más bien, persuadir a no tomar el tema con tanta ligereza, ya que la salud mental de una persona no es asunto fácil de abordar debido a su complejidad ; y por lo tanto, concerniente a la ciencia de la psicología. Tal como el caso expuesto previamente, existen muchos otros que son referencia de la situación trágica en la que se encuentra la salud mental en el país.

Así como la depresión y los trastornos narcisistas, también existen muchos otros ejemplos de problemas referidos a la salud mental de las personas, de los que, como introdujimos en el párrafo anterior, no se debería hablar tan fácilmente, sin fundamento y mucho menos basándonos en nuestro mero arbitrio, debido a que este análisis se adecua a los psicólogos. Peor aún, en un contexto como el nuestro, que demuestra la triste realidad de la salud mental en nuestro país, ello se ve reflejado en las cifras  a continuación…

“Uno de cada cinco niños en el Perú tiene alguna vulnerabilidad de salud mental que requiere ayuda. Depresiones con ideas suicidas y problemas emocionales se presentan con más frecuencia” (Perú 21,2018)

Datos como este son evidencian que en el Perú tenemos un grave problema de salud mental. Pero también, tenemos como prueba más notoria los sangrientos titulares de los diarios y noticieros de televisión que vemos a diario, sobre tragedias a las que nos resulta difícil encontrar explicación (asesinatos, violaciones, etc.)

Por otra parte, la carencia de atención médica a enfermedades mentales es muy poca en el Perú , “El informe N°180 de la Defensoría del Pueblo, precisa que el 80% de las personas no accede a asistencia especializada en esta materia lo que atenta contra su derecho a la atención de  salud.” (Correo, 2019)

¿Cómo es posible que se le brinde tan poca importancia a un problema tan grave en nuestro país? Muchos seguros de salud cubren todas las enfermedades o servicios, excepto los relacionados con la salud mental, como si fueran algo fuera de lo común; sin embargo, como ya se ha expuesto, es más frecuente de lo que creemos.

Este contraste, en mi opinión, se ha convertido en algo profundamente arraigado en nuestra sociedad. Tanto, que esta falta de conciencia no se limita a la actitud negativa del Estado, a una actitud de no hacer, de ignorar el problema. Sino que también somos testigos de una acción positiva, que hemos ejemplificado al inicio con el caso de Alan García. Esto se debe, en gran parte, a que nosotros, como ciudadanos, no somos lo suficientemente conscientes de la repercusión de la salud mental en nuestras vidas.

No obstante, los medios de comunicación y la política no ayudan mucho. ¿Cuántas veces hemos escuchado a líderes de opinión discutiendo la aplicabilidad de una norma que, en el fondo, requiere un análisis de la salud mental de las personas? Por ejemplo, cuanto se empezó a considerar la pena de muerte, la despenalización del aborto, etc., casi no se tuvo en cuenta el trasfondo y las implicancias que tendrían estas medidas en la salud mental de los afectados por estas, cuando, creo yo, era un tema fundamental para discutir su legitimidad. Del mismo modo, a través de las redes sociales como twitter, donde las opiniones lanzadas sin el menor cuidado ni fundamento a veces resultan las más famosas y llegan a  polarizar a la población.

La salida a estos problemas puede empezar por decisión propia de cada uno de nosotros. ¿Cómo? Primero, hay que ser realmente conscientes de la pésima situación de la salud mental en el Perú, las cifras son trágicas y las noticias lo evidencian a diario. Luego,  informándonos, no solo leyendo los titulares, sino investigando el trasfondo del asunto, sobretodo antes de apoyar alguna teoría o posición política que los líderes de opinión difunden como si fueran expertos en el tema (y no necesariamente lo son). Por último, pero no menos importante, tomar real conciencia de la trascendencia de hablar del tema, no relacionar la salud mental solamente con enfermedades psiquiátricas, ni estigmatizarla, porque como ya hemos visto, es un problema más común de lo se cree.

Así, en nuestro contexto actual, considero que la salud mental es un tema que debe ser más tratado, pues muchos ni siquiera sabemos de su magnitud o no le damos la importancia que merece; pero que también debe ser tratado con pinzas; es decir, teniendo el cuidado suficiente al hablar de ello, haciéndolo con responsabilidad. De lo contrario, se forma un círculo vicioso en el que la situación descrita en nuestro país se ve impedida de mejorar.

Referencias:

Hancco, N (2019). Brecha para acceder a los servicios de salud mental es del 80% en el Perú. Diario El Correo. Recuperado de : https://diariocorreo.pe/edicion/arequipa/brecha-para-acceder-los-servicios-de-salud-mental-es-del-80-en-el-peru-882984/

Redacción, EC (2019). Los mitos que se tejen en torno al suicidio. El comercio. Recuperado de : https://elcomercio.pe/peru/mitos-tejen-torno-suicidio-noticia-ecpm-627552

Saussa, M (2018). Menores ocupan el 70% de atenciones en salud mental. Perú 21. Recuperado de: https://peru21.pe/peru/cifras-salud-mental-peru-menores-ocupan-70-atenciones-infografia-394376

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